Hablamos de un ser sobrehumano, pero no sobrenatural. Es decir, con habilidades superiores a las de una persona, pero que obedece a las leyes de la física y la química. Este ser fue pensado por Pierre-Simón Laplace para expresar el determinismo de las leyes de Newton. Se trata de un demonio que puede conocer la posición y el movimiento de todos los átomos del Universo en un momento dado y, aplicando las leyes de Newton, predecir lo que sucederá en cualquier momento futuro. O al menos eso deseaba creer Laplace.
Para el creador de este demonio fue fácil encontrar un ejemplo de lo difícil que es predecir el futuro: es imposible saber con exactitud lo que sucederá en un golpe de bolas de billar. Cualquier jugador puede encauzar la partida, pero nadie puede predecir con exactitud lo que pasará en cada golpe. Sin embargo, esto no le quitó su encanto al demonio: Laplace pensó que cuando fuera posible saber todo sobre las bolas de billar, como pequeñas imperfecciones o partes del marfil más ligeras, y de la mesa, como la textura del fieltro o los desniveles de la superficie, sería posible predecir la partida.
Lamentablemente para los seguidores de Laplace, a principios del Siglo XX Werner Heisenberg demostró con su famoso principio de incertidumbre que no se puede saber todo a la vez. Así como no se puede crear materia de la nada, no se puede conocer todo del Universo. Esto no se trata de una insuficiencia tecnológica o problemas de medición como Laplece pensaba; es una ley de la Naturaleza. Entonces el demonio cambió a ojos de los físicos y químicos, no podía predecir el futuro. Recordemos que era sobrehumano, pero no sobrenatural.
Pero el demonio es útil: él no puede predecir el futuro, pero nosotros sí podemos determinarlo. Predecir el futuro implica conocer con antelación toda la cadena de efectos de una causa, se trata de saber con exactitud lo que va a pasar. En cambio, determinar implica distinguir entre los efectos de una causa y los efectos de otras causas. El demonio ayuda a ver la diferencia entre predecir y determinar.
Este demonio es tan encantador que ha sido secuestrado frecuentemente: fue pensado para hacer un análisis científico de física, particularmente de mecánica clásica, pero lo podemos encontrar en áreas del conocimiento tan distantes como la medicina o la lingüística.
Por ejemplo, después del descubrimiento del ADN, los médicos pensaron que podrían predecir enfermedades con sólo estudiar la doble hélice. Incluso se crearon obras literarias y cinematográficas sobre esto: historias trágicas de personas condenadas por su herencia genética a no tener opción de elegir su trabajo u oportunidad de superarse. Esta vez se pensaba en el demonio para predecir la vida de la sociedad.
Sin embargo, actualmente se sabe que conocer el genoma humano no garantiza nada: es necesario además considerar la interacción de la persona con el ambiente para poder deducir qué hacen sus genes. El mismo gen puede en una población prevenir y en otra promover una enfermedad; todo depende de la relación con el ambiente. Las historias trágicas dejaron de ser un peligro y el demonio fue liberado de su secuestro.
En la lingüística se ha pensado que la lengua materna determina la forma de pensamiento de las personas. Pero, debe recordarse que determinar no implica predecir: dos hispanohablantes pueden pensar de formas totalmente disímiles o defender ideas opuestas sin que el idioma compartido sea un problema.
Así pues, se pueden determinar las leyes que gobiernan los movimientos de las bolas en la mesa de billar, aunque nunca podamos predecir la partida porque existen efectos que no consideramos desde el inicio o que ignoramos. O podemos determinar las leyes de la genética sin que podamos predecir el futuro de las personas por todas las variables ambientales a las que se ven expuestas desde su gestación.
Escrito el 26 de Enero de 2014.
Referencias:
http://seneca.fis.ucm.es/parr/QM/km0qm/laplace.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Relación_de_indeterminación_de_Heisenberg
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=6YNm95vDytY
http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo
sábado, 21 de febrero de 2015
jueves, 12 de febrero de 2015
Sinónimos.
Según la RAE, la definición de sinónimo es "adj. Dicho de un vocablo o de una expresión que tiene una misma o muy parecida significación que otro". En otros términos, dos o más palabras son sinónimos cuando significan lo mismo o casi lo mismo. Este es el punto de vista académico.
Ningún docto del idioma pensaría que idiotizar y jugar son sinónimos, pero lo son cuando un niño manipula un videojuego: depende de quien describa la actividad, la madre o el niño. Sin embargo, ésta no es la única actividad que tiene la característica de sinonimia entre el común de la gente: mientras que un aficionado puede estar comiéndose la gorra, un neófito puede no entender que el juego de pelota se encuentra en “punto muerto”: presencia, sin saberlo, el mejor duelo de lanzadores de la década.
O, por ejemplo, barbarie y estrategia pueden definir la pelea entre Muhammad Alí y George Foreman en Zaire. Una pelea donde el primero dejó que su oponente lo golpeara durante cinco asaltos, haciendo dudar a su entrenador si saldría vivo del ring. A partir del sexto asalto, con Foreman cansado, Alí contraatacó y lo noqueo en el octavo episodio. Durante el inicio de la pelea, los críticos llamaban a la estrategia de Ali suicidio, al final tenia nombre para la historia: rope-a-dope.
Es claro que, entre más distancia exista entre el conocimiento y la incomprensión de los protagonistas, mayor será la diferencia entre las palabras sinónimas de la actividad. Cuando dicha distancia desaparece de la vida de los protagonistas, las palabras dejan de ser sinónimos y pueden llegar a ser antónimos para ellos. Cuando los críticos de Alí comprendieron su estrategia, dejaron de llamarla barbarie.
Lo mismo se puede decir de prácticamente cualquier actividad: las matemáticas pueden ser hermosas u horribles según la capacidad de entendimiento de las personas. Lo mismo se puede decir de la poesía, el teatro, la ciencia o la política. Al respecto de esta última, los actores y los observadores no sólo tienen problemas por la definición, por la pasión o por el entendimiento de la actividad. También tienen problemas porque los segundos frecuentemente son víctima de los primeros.
Es obvio que todo esto está cargado de emociones: la madre se frustra por no poder alejar al niño del videojuego, y él se encuentra igual por no poder quitarse de encima a su progenitora. Creo que esta carga emocional es la que ayuda a recordar: cuando una actividad se describe como se ha dicho, es frecuente que se fije en la memoria de las personas. Ni la madre ni el niño olvidarán el videojuego.
Esta fijación en la memoria es importante: la gente recuerda el hecho y las palabras que utilizó para describirlo; no cae en la conciencia de la carga emocional presente. En cambio, el académico hace un análisis racional y exhaustivo de la situación antes de elegir las palabras que utilizará. Difícilmente deja que las emociones influyan en su trabajo.
Supongo que los anteriores son buenos ejemplos de las grandes diferencias que pueden existir entre el uso del lenguaje por un académico y una persona común.
Escrito el 22 de Septiembre de 2013.
Esta entrada debió publicarse ayer. Por problemas laborales se hizo un día después.
Ningún docto del idioma pensaría que idiotizar y jugar son sinónimos, pero lo son cuando un niño manipula un videojuego: depende de quien describa la actividad, la madre o el niño. Sin embargo, ésta no es la única actividad que tiene la característica de sinonimia entre el común de la gente: mientras que un aficionado puede estar comiéndose la gorra, un neófito puede no entender que el juego de pelota se encuentra en “punto muerto”: presencia, sin saberlo, el mejor duelo de lanzadores de la década.
O, por ejemplo, barbarie y estrategia pueden definir la pelea entre Muhammad Alí y George Foreman en Zaire. Una pelea donde el primero dejó que su oponente lo golpeara durante cinco asaltos, haciendo dudar a su entrenador si saldría vivo del ring. A partir del sexto asalto, con Foreman cansado, Alí contraatacó y lo noqueo en el octavo episodio. Durante el inicio de la pelea, los críticos llamaban a la estrategia de Ali suicidio, al final tenia nombre para la historia: rope-a-dope.
Es claro que, entre más distancia exista entre el conocimiento y la incomprensión de los protagonistas, mayor será la diferencia entre las palabras sinónimas de la actividad. Cuando dicha distancia desaparece de la vida de los protagonistas, las palabras dejan de ser sinónimos y pueden llegar a ser antónimos para ellos. Cuando los críticos de Alí comprendieron su estrategia, dejaron de llamarla barbarie.
Lo mismo se puede decir de prácticamente cualquier actividad: las matemáticas pueden ser hermosas u horribles según la capacidad de entendimiento de las personas. Lo mismo se puede decir de la poesía, el teatro, la ciencia o la política. Al respecto de esta última, los actores y los observadores no sólo tienen problemas por la definición, por la pasión o por el entendimiento de la actividad. También tienen problemas porque los segundos frecuentemente son víctima de los primeros.
Es obvio que todo esto está cargado de emociones: la madre se frustra por no poder alejar al niño del videojuego, y él se encuentra igual por no poder quitarse de encima a su progenitora. Creo que esta carga emocional es la que ayuda a recordar: cuando una actividad se describe como se ha dicho, es frecuente que se fije en la memoria de las personas. Ni la madre ni el niño olvidarán el videojuego.
Esta fijación en la memoria es importante: la gente recuerda el hecho y las palabras que utilizó para describirlo; no cae en la conciencia de la carga emocional presente. En cambio, el académico hace un análisis racional y exhaustivo de la situación antes de elegir las palabras que utilizará. Difícilmente deja que las emociones influyan en su trabajo.
Supongo que los anteriores son buenos ejemplos de las grandes diferencias que pueden existir entre el uso del lenguaje por un académico y una persona común.
Escrito el 22 de Septiembre de 2013.
Esta entrada debió publicarse ayer. Por problemas laborales se hizo un día después.
domingo, 1 de febrero de 2015
Geografía. Parte II.
-¿Ya regresaste de tu viaje al Sureste?
-Sí, ya regresé del noreste del D.F.
-Y ¿cómo te fue?
-Bastante bien, pero me acordé de ti cuando pasaba por la carretera cerca del Nauhcampatépētl, cuando ya tenía a la vista el Citlaltépetl.
-¿Por qué?
-Porque todos sabemos que el Citlaltépetl es la montaña más alta del país, pero en algún momento del viaje el Nauhcampatépētl se veía mucho más.
-Eso es por la cercanía al segundo y la lejanía del primero, pero también por la curvatura de la Tierra.
-Ambas cosas las intuí, pero sospecho que la curvatura del planeta puede darnos más sorpresas.
-Por supuesto, imaginemos: en una cancha, caminemos sobre un cuadrado: tres metros al frente, tres a la derecha y dos veces más a la derecha. Regresamos al mismo punto.
Ahora incrementemos todo: la capacidad de movernos con un avión y la distancia en miles de kilómetros. Si volamos tres mil kilómetros al norte, este, sur y oeste, en la mayoría de los casos no llegamos al mismo punto. Estaremos al este del punto de salida si empezamos en el hemisferio norte y al oeste si despegamos del hemisferio sur.
Esto se debe a la curvatura de la Tierra: cuando viajamos en dirección este u oeste, lo hacemos yendo paralelos al Ecuador. Pero en dirección norte o sur viajamos sobre los meridianos que se juntan en los polos, pero que tienden a separarse cada vez más hacia el Ecuador.
Sin embargo, es importante insistir en que esto pasa en la mayoría de los casos, pero no en todos. Si nos encontramos a mil quinientos kilómetros al Sur del Ecuador y hacemos el viaje descrito, llegaremos al mismo punto. Exactamente igual que en la cancha. Esto se debe a que viajamos la misma distancia al norte y al sur del Ecuador, y la separación de los meridianos al inicio se compensa con la unión de los mismos después.
Por ejemplo, imaginemos un vuelo de exploración geográfica:
Salimos del Estado de México, de un pueblito que se llama Santa María la Loma.
Volamos 1046 km al este para llegar a otro pueblito: Tenabo, en Campeche.
De ahí volamos al norte 1113 km hasta llegar a Nueva Orleáns.
Recargamos combustible y volamos otros 1046 km al oeste para llegar a un páramo perdido en Texas que se llama Dolan Creek.
En ese punto doblamos al sur y volamos 1113 km hasta llegar a Acámbaro, Guanajuato. Al este de Santa María la Loma.
-Me queda la impresión de que la mayoría de la gente no tenemos claro qué planeta pisamos.
-No, no pensamos mucho en ello.
Escrito el 13 de Abril de 2014.
-Sí, ya regresé del noreste del D.F.
-Y ¿cómo te fue?
-Bastante bien, pero me acordé de ti cuando pasaba por la carretera cerca del Nauhcampatépētl, cuando ya tenía a la vista el Citlaltépetl.
-¿Por qué?
-Porque todos sabemos que el Citlaltépetl es la montaña más alta del país, pero en algún momento del viaje el Nauhcampatépētl se veía mucho más.
-Eso es por la cercanía al segundo y la lejanía del primero, pero también por la curvatura de la Tierra.
-Ambas cosas las intuí, pero sospecho que la curvatura del planeta puede darnos más sorpresas.
-Por supuesto, imaginemos: en una cancha, caminemos sobre un cuadrado: tres metros al frente, tres a la derecha y dos veces más a la derecha. Regresamos al mismo punto.
Ahora incrementemos todo: la capacidad de movernos con un avión y la distancia en miles de kilómetros. Si volamos tres mil kilómetros al norte, este, sur y oeste, en la mayoría de los casos no llegamos al mismo punto. Estaremos al este del punto de salida si empezamos en el hemisferio norte y al oeste si despegamos del hemisferio sur.
Esto se debe a la curvatura de la Tierra: cuando viajamos en dirección este u oeste, lo hacemos yendo paralelos al Ecuador. Pero en dirección norte o sur viajamos sobre los meridianos que se juntan en los polos, pero que tienden a separarse cada vez más hacia el Ecuador.
Sin embargo, es importante insistir en que esto pasa en la mayoría de los casos, pero no en todos. Si nos encontramos a mil quinientos kilómetros al Sur del Ecuador y hacemos el viaje descrito, llegaremos al mismo punto. Exactamente igual que en la cancha. Esto se debe a que viajamos la misma distancia al norte y al sur del Ecuador, y la separación de los meridianos al inicio se compensa con la unión de los mismos después.
Por ejemplo, imaginemos un vuelo de exploración geográfica:
Salimos del Estado de México, de un pueblito que se llama Santa María la Loma.
Volamos 1046 km al este para llegar a otro pueblito: Tenabo, en Campeche.
De ahí volamos al norte 1113 km hasta llegar a Nueva Orleáns.
Recargamos combustible y volamos otros 1046 km al oeste para llegar a un páramo perdido en Texas que se llama Dolan Creek.
En ese punto doblamos al sur y volamos 1113 km hasta llegar a Acámbaro, Guanajuato. Al este de Santa María la Loma.
-Me queda la impresión de que la mayoría de la gente no tenemos claro qué planeta pisamos.
-No, no pensamos mucho en ello.
Escrito el 13 de Abril de 2014.
sábado, 31 de enero de 2015
Geografía. Parte I.
-Ya arreglé mi auto, me voy de vacaciones.
-¿A dónde?
-Al sureste, a Mérida, Yucatán.
-Si sales del DF y vas a Mérida, no vas al sureste, vas al noreste.
-¿Noreste? Mérida está en el sureste del país, eso todo el mundo lo sabe.
-Sí, tú lo has dicho, del país. Pero el DF no es el centro del país, al menos no su centro geográfico.
-Pero si ya revisé el mapa de carreteras: tengo que salir por el sur, atravesar varios estados y todo en dirección al sureste. Pasando Tabasco ya estás en la península y llegas a Mérida.
-Cómo se ve que no sabes leer mapas. Hasta pasar Tabasco tienes que recorrer setecientos kilómetros en dirección sureste, estoy de acuerdo. Pero para llegar a Mérida necesitas avanzar cuatrocientos kilómetros en dirección noreste y más hacia el Norte que al Este, así que terminas al Norte del DF.
-Entonces ¿por qué todas las personas dicen que van al sureste?
-Dicen que van al Sureste, a la región del país así nombrada. Pero no todos dicen que van al sureste. Si el destino es Mérida, los chiapanecos tienen claro que van al norte y los cubanos viajan al oeste. El error consiste en pensar que el DF se ubica en el centro geográfico del país.
-Y ¿qué tan al norte es encuentra Mérida?
-Está casi igual que Guanajuato. Mérida se ubica en los 20° 58' 4'' y Guanajuato está en los 21° 1' 4', ambos en la latitud norte.
-Está bien, voy de vacaciones al noreste del DF, a Mérida. O al Sureste.
-Entonces te deseo un buen viaje.
-Pero no me dejes con la duda, ¿dónde está el centro de México?
-Esto depende de quién lo diga y cuál es su contexto; me explico:
En la Ciudad de Aguascalientes existe una columna en la Plaza Patria que se consideró como el centro de México. Pero su único mérito es que se dice que es el centro del país, en realidad no lo es.
En Tequisquiapan existe un monumento que pretende ser el centro geográfico de México, pero su mérito es que Venustiano Carranza lo decretó durante la Revolución Mexicana, sin más.
El Zócalo del Distrito Federal es otro lugar que se ha considerado el centro del país. En este caso se puede hablar del centro político, pero no del centro geográfico.
INEGI consideró lo siguiente: si trazamos un cuadrado con las coordenadas geográficas extremas del territorio, el centro del cuadrado se puede considerar el centro del país. Dicho punto se encuentra en Zacatecas.
Pero también se puede considerar lo siguiente: si dibujamos los límites geográficos del país en un cartoncito y lo recortamos y después tratamos de mantener el cartoncito en equilibro sobre la punta de un alfiler, entonces de forma intuitiva vamos a encontrar el centro geométrico, y geográfico, de México. Las coordenadas geográficas exactas de este punto son 23°55’11’’ latitud Norte y 102°9’45’’ longitud Oeste. Y como es de esperarse, se encuentra en medio de la nada, a la mitad del desierto de Zacatecas.
Referencias
http://es.wikipedia.org/wiki/Mérida_(Yucatán)
http://es.wikipedia.org/wiki/Guanajuato_(Guanajuato)
http://es.wikipedia.org/wiki/Aguascalientes_(Aguascalientes)
http://es.wikipedia.org/wiki/Tequisquiapan_(municipio)
http://productforums.google.com/forum/#!topic/gec-nature-science-moderated/vIxIwd-17u0
Escrito el 12 de Enero de 2014.
-¿A dónde?
-Al sureste, a Mérida, Yucatán.
-Si sales del DF y vas a Mérida, no vas al sureste, vas al noreste.
-¿Noreste? Mérida está en el sureste del país, eso todo el mundo lo sabe.
-Sí, tú lo has dicho, del país. Pero el DF no es el centro del país, al menos no su centro geográfico.
-Pero si ya revisé el mapa de carreteras: tengo que salir por el sur, atravesar varios estados y todo en dirección al sureste. Pasando Tabasco ya estás en la península y llegas a Mérida.
-Cómo se ve que no sabes leer mapas. Hasta pasar Tabasco tienes que recorrer setecientos kilómetros en dirección sureste, estoy de acuerdo. Pero para llegar a Mérida necesitas avanzar cuatrocientos kilómetros en dirección noreste y más hacia el Norte que al Este, así que terminas al Norte del DF.
-Entonces ¿por qué todas las personas dicen que van al sureste?
-Dicen que van al Sureste, a la región del país así nombrada. Pero no todos dicen que van al sureste. Si el destino es Mérida, los chiapanecos tienen claro que van al norte y los cubanos viajan al oeste. El error consiste en pensar que el DF se ubica en el centro geográfico del país.
-Y ¿qué tan al norte es encuentra Mérida?
-Está casi igual que Guanajuato. Mérida se ubica en los 20° 58' 4'' y Guanajuato está en los 21° 1' 4', ambos en la latitud norte.
-Está bien, voy de vacaciones al noreste del DF, a Mérida. O al Sureste.
-Entonces te deseo un buen viaje.
-Pero no me dejes con la duda, ¿dónde está el centro de México?
-Esto depende de quién lo diga y cuál es su contexto; me explico:
En la Ciudad de Aguascalientes existe una columna en la Plaza Patria que se consideró como el centro de México. Pero su único mérito es que se dice que es el centro del país, en realidad no lo es.
En Tequisquiapan existe un monumento que pretende ser el centro geográfico de México, pero su mérito es que Venustiano Carranza lo decretó durante la Revolución Mexicana, sin más.
El Zócalo del Distrito Federal es otro lugar que se ha considerado el centro del país. En este caso se puede hablar del centro político, pero no del centro geográfico.
INEGI consideró lo siguiente: si trazamos un cuadrado con las coordenadas geográficas extremas del territorio, el centro del cuadrado se puede considerar el centro del país. Dicho punto se encuentra en Zacatecas.
Pero también se puede considerar lo siguiente: si dibujamos los límites geográficos del país en un cartoncito y lo recortamos y después tratamos de mantener el cartoncito en equilibro sobre la punta de un alfiler, entonces de forma intuitiva vamos a encontrar el centro geométrico, y geográfico, de México. Las coordenadas geográficas exactas de este punto son 23°55’11’’ latitud Norte y 102°9’45’’ longitud Oeste. Y como es de esperarse, se encuentra en medio de la nada, a la mitad del desierto de Zacatecas.
Referencias
http://es.wikipedia.org/wiki/Mérida_(Yucatán)
http://es.wikipedia.org/wiki/Guanajuato_(Guanajuato)
http://es.wikipedia.org/wiki/Aguascalientes_(Aguascalientes)
http://es.wikipedia.org/wiki/Tequisquiapan_(municipio)
http://productforums.google.com/forum/#!topic/gec-nature-science-moderated/vIxIwd-17u0
Escrito el 12 de Enero de 2014.
miércoles, 21 de enero de 2015
Salvemos a los animales. ¿A cuáles?
Mucha gente busca salvar o, al menos, evitar el dolor de los animales. Buscan no tener o consumir productos que, para su elaboración, los hayan utilizado. Alegan que deben ser respetados, tienen derechos y debemos respetar estos derechos.
Esto me suena muy loable, en primera instancia. El problema es que no existe forma de que una especie animal, como el hombre, sobreviva en este planeta sin depredar. De hecho, no existe una especie, animales o vegetales, que para su sobrevivencia no utilice los recursos de otra especie. Tendrías que descender hasta los microbios, hasta algunas bacterias y algas para encontrar ahí una forma de vida que mantenga de recursos inorgánicos exclusivamente.
Los protectores de los animales argumentan que no son todos los animales los que tienen derechos. El problema ahora, es que no dan una regla clara a seguir sobre qué animales sí y cuáles no, tienen derechos. Cuando se habla de derechos de animales generalmente se habla de los derechos de los mamíferos, reptiles y aves. Pero se olvidan de muchos casos de parásitos del hombre que también son animales, se olvidan de algunos mamíferos, aves y reptiles y muchos insectos que depredan al hombre y se enfocan básicamente al mal trato que se les da a los animales de granja, a que se sacrifican con saña, al que se hagan corridas de toros o peleas de gallos. O se enfocan en los animales de compañía, perros y gatos, que sufren por el descuido de sus dueños. O en los animales cautivos en circos o zoológicos que sufren por el encierro y malos tratos.
Viendo esto último, empiezo a entender a qué animales tratan de defender estas personas. No son todos los animales, son aquellos animales con los que conviven, los animales que tienen alguna función, viven o tienen algún lugar en las ciudades. Esto explica, en parte, la diferencia de visiones de los defensores de los animales en las ciudades y, por ejemplo, la gente de campo. Una persona en el campo, bien puede pensar en matar una gallina para comer y no pasa nada. Bien pueden utilizar una vaca o un caballo para aprovechar sus recursos y nunca lo van a ver mal. En cambio, en las ciudades, los protectores de animales pueden alegar que siempre hay formas de sustituir los productos de los animales explotados por otros productos. La gente del campo no tiene esta opción.
Sin embargo, los defensores de los animales olvidan que para que ellos tengan estas opciones debió de haber alguien, otra persona que matara. Simple y llanamente, que matara. Cuando alegan que no se debe utilizar ropa de cuero, por ejemplo, se olvidan de que las telas sintéticas también matan animales. Matan animales cuando se explota el pozo petrolero, cuando se refina el petróleo, cuando se fabrican los tejidos sintéticos. Igual con los tejidos vegetales: un campo de algodón es un monocultivo donde se eliminó un ecosistema diverso. Además, los tejidos vegetales requieren de tratamientos que contaminan el ambiente. También olvidan que los animales no solamente mueren por su cuero, se matan animales para tener vacunas. Y esta gente quiere ignorar ello, pareciera que prefieren tener pandemias entre los humanos que sacrificar animales.
Puede ser que esta postura de los defensores de los animales radique en que la moral depende del medio en el que vives. Es decir, en las sociedades que viven en medios muy agresivos, la gente tiene una moral basada en el bien común. Trabajan para la sociedad; sabiendo que un solo individuo no va a poder vivir en ese ambiente, buscan trabajar en equipo. En cambio, en lugares en los que el medio es menos agresivo, donde hay recursos para todos, donde no es necesario el trabajo en equipo para la sobrevivencia, pues, entonces, la moral no obliga al bien común. Puede obligar al respeto a los demás, pero no al trabajo en equipo.
Este ejemplo me lleva a decir que la moral de los defensores de los animales sólo aplica a ellos. Cualquier otra persona que no viva en la sociedad y el estatus social de los defensores de los animales, llegará a conclusiones diferentes respecto a los animales.
Escrito el 18 de Agosto de 2013
Esto me suena muy loable, en primera instancia. El problema es que no existe forma de que una especie animal, como el hombre, sobreviva en este planeta sin depredar. De hecho, no existe una especie, animales o vegetales, que para su sobrevivencia no utilice los recursos de otra especie. Tendrías que descender hasta los microbios, hasta algunas bacterias y algas para encontrar ahí una forma de vida que mantenga de recursos inorgánicos exclusivamente.
Los protectores de los animales argumentan que no son todos los animales los que tienen derechos. El problema ahora, es que no dan una regla clara a seguir sobre qué animales sí y cuáles no, tienen derechos. Cuando se habla de derechos de animales generalmente se habla de los derechos de los mamíferos, reptiles y aves. Pero se olvidan de muchos casos de parásitos del hombre que también son animales, se olvidan de algunos mamíferos, aves y reptiles y muchos insectos que depredan al hombre y se enfocan básicamente al mal trato que se les da a los animales de granja, a que se sacrifican con saña, al que se hagan corridas de toros o peleas de gallos. O se enfocan en los animales de compañía, perros y gatos, que sufren por el descuido de sus dueños. O en los animales cautivos en circos o zoológicos que sufren por el encierro y malos tratos.
Viendo esto último, empiezo a entender a qué animales tratan de defender estas personas. No son todos los animales, son aquellos animales con los que conviven, los animales que tienen alguna función, viven o tienen algún lugar en las ciudades. Esto explica, en parte, la diferencia de visiones de los defensores de los animales en las ciudades y, por ejemplo, la gente de campo. Una persona en el campo, bien puede pensar en matar una gallina para comer y no pasa nada. Bien pueden utilizar una vaca o un caballo para aprovechar sus recursos y nunca lo van a ver mal. En cambio, en las ciudades, los protectores de animales pueden alegar que siempre hay formas de sustituir los productos de los animales explotados por otros productos. La gente del campo no tiene esta opción.
Sin embargo, los defensores de los animales olvidan que para que ellos tengan estas opciones debió de haber alguien, otra persona que matara. Simple y llanamente, que matara. Cuando alegan que no se debe utilizar ropa de cuero, por ejemplo, se olvidan de que las telas sintéticas también matan animales. Matan animales cuando se explota el pozo petrolero, cuando se refina el petróleo, cuando se fabrican los tejidos sintéticos. Igual con los tejidos vegetales: un campo de algodón es un monocultivo donde se eliminó un ecosistema diverso. Además, los tejidos vegetales requieren de tratamientos que contaminan el ambiente. También olvidan que los animales no solamente mueren por su cuero, se matan animales para tener vacunas. Y esta gente quiere ignorar ello, pareciera que prefieren tener pandemias entre los humanos que sacrificar animales.
Puede ser que esta postura de los defensores de los animales radique en que la moral depende del medio en el que vives. Es decir, en las sociedades que viven en medios muy agresivos, la gente tiene una moral basada en el bien común. Trabajan para la sociedad; sabiendo que un solo individuo no va a poder vivir en ese ambiente, buscan trabajar en equipo. En cambio, en lugares en los que el medio es menos agresivo, donde hay recursos para todos, donde no es necesario el trabajo en equipo para la sobrevivencia, pues, entonces, la moral no obliga al bien común. Puede obligar al respeto a los demás, pero no al trabajo en equipo.
Este ejemplo me lleva a decir que la moral de los defensores de los animales sólo aplica a ellos. Cualquier otra persona que no viva en la sociedad y el estatus social de los defensores de los animales, llegará a conclusiones diferentes respecto a los animales.
Escrito el 18 de Agosto de 2013
domingo, 11 de enero de 2015
El demonio de Maxwell.
No puedes ganar.
No puedes empatar.
No puedes abandonar el juego.
Estas tres frases resumen las leyes de la termodinámica: no es
posible hacer algo, lo que sea, sin perder energía en forma de
calor.
La primera frase quiere decir que no es posible crear energía de la
nada.
La segunda frase significa que siempre tendrás una pérdida de
energía.
La tercera implica que esto sucede en todo el Universo, por lo tanto
no podemos sustraernos.
Sin embargo, James Clerk Maxwell ideó un experimento mental donde
daba pauta para intentar violar las leyes de la termodinámica: su
demonio.
Imaginemos dos habitaciones separadas por una puerta. Un demonio
puede abrirla y cerrarla a voluntad y las habitaciones están llenas
de un gas. Las moléculas del gas las podemos imaginar cómo pequeñas
pelotas que viajan a diferentes velocidades. Pueden pasar de una
habitación a otra si el demonio mantiene la puerta abierta; cuando
el demonio cierra la puerta las moléculas quedan confinadas en una u
otra habitación.
El demonio puede decidir abrir y cerrar la puerta para dejar pasar
las moléculas rápidas hacia una habitación, y las moléculas
lentas hacia la otra habitación. De esta manera, se puede llegar a
tener todas las moléculas rápidas juntas y separadas de las
moléculas lentas.
La velocidad de las partículas es importante: la diferencia entre el
agua amorfa y una estatua de hielo es la velocidad de las moléculas
de agua. Las moléculas del hielo tienen poca velocidad. Además, si
se quiere ordenar las moléculas se necesitan velocidades bajas y el
orden de las moléculas es importante: las moléculas desordenadas
del aire se convierten en combustible cuando nosotros absorbemos el
oxígeno en nuestros pulmones. Se pasa del aire caótico al orden
bioquímico del cuerpo.
Sí este demonio existiera, se podría violar las leyes de la
termodinámica: podríamos vivir sin comer o respirar o podríamos
correr sin cansarnos. Pero el demonio no existe. El problema del
experimento mental de Maxwell radica en que es necesario que el
demonio utilice energía para abrir y cerrar la puerta, por ello las
moléculas de gas en las habitaciones no se pueden separar solo con
la voluntad del demonio.
¿Por qué sería importante pensar en este demonio? No existe y,
según la ciencia, nunca va a existir. Sucede que para llegar a un
lugar es necesario tener un rumbo, una dirección. Tal y como en los
viajes: necesitas saber dónde está el norte para llegar a tu
destino, aunque no quieras llegar hasta el Polo Norte. El demonio de
Maxwell es una referencia para los científicos que estudian la
termodinámica, les dice que puede pasar cuando se acercan a los
límites del Universo.
¿Debería este demonio ser importante para las personas? Puede ser
importante para los científicos pero, ¿las personas que no hacen
ciencia, lo necesitan?
Trabajar con el experimento no es necesario para las personas, pero
saber que existe puede ayudar a evitar ser estafado cuando alguien
ofrezca una solución mágica a algún problema: desde medicinas para
perder peso y hasta métodos para aprender sin esfuerzo. En esos
casos sería bueno que la gente tuviera presente la utilidad del
demonio de Maxwell, pero que no existe.
Escrito el 6 de Junio de 2013.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
¿Minimalismo o frugalidad? Parte II.
Los minimalistas, ya mencionados anteriormente, se enfocan mucho en
decir que con su estilo de vida no se va a gastar dinero. Obvio,
porque no se van a comprar tantas cosas, y lo que compres será
barato porque estarán en un disco duro, a veces gratis por las
descargas de internet y a veces con un costo reducido porque ni la
persona ni la editorial tienen que imprimir.
Otro de sus argumentos es que entre menos cosas tengas, más ayudas
al ambiente. Esto último, para la literatura, es cuestionable: la
primera impresión es que tener muchos libros en un CD puede ser más
ecológico, pues este último ocupa menos espacio, y porque el costo
ecológico de la fabricación del CD es menor que el de la
fabricación de los cientos de libros de papel que pueda contener. El
gran problema aquí es que el CD como tal no se puede leer. Yo no
puedo leer un CD; necesito que la computadora lo lea y proyecte el
libro en la pantalla. Y entonces el problema es que la computadora sí
tiene un costo ecológico mayor al de los libros. Más aún, la
computadora la reemplazo cada tres o cuatro años, mientras que el
libro lo puedo leer durante décadas.
Además, si de lo que se trata es de beneficiar el ambiente, un libro
se puede prestar a muchas personas para su lectura. En cambio la
computadora frecuentemente tiene información que no se desea que
nadie más lea, de tal forma que no ando prestándosela a nadie.
Otra de las cosas que no consideran los promotores del minimalismo es
que la computadora genera costos ambientales durante la fabricación
(explotación de los recursos), durante el uso (consumo de
electricidad) y durante el desecho (basura electrónica difícilmente
reutilizable). En cambio el libro contamina durante la fabricación,
no durante el uso. Y durante el desecho se puede reutilizar o
reciclar.
En cuanto al cine y la música, desde que se empezó a vender discos,
casetes y CDs para la reproducción doméstica fue necesario el
aparato que leyera y llevara los sonidos a las bocinas o las imágenes
a las pantallas. Se puede pensar que una computadora es más
ecológica que los antiguos tornamesas y videocaseteras, pero queda
una duda: ¿Cuántas computadoras tiene una persona en su vida? Si
esto lo comparamos con el tornamesa que tuvieron nuestras abuelas
durante toda su vida entonces la laptop no se ve tan verde ni tan
ecológica.
Entonces, existen dos cuestiones diferentes dentro del movimiento
minimalista: por un lado las cosas materiales que nunca van a dejar
de ser así como la ropa, los muebles o las casas y por otro lado las
cosas que pueden ser digitales. Las cosas digitales tienen el gran
problema del cambio de computadora, de teléfono celular, de tablet,
y eso es lo que las hace poco ecológicas.
Bien dice el dicho: no todo lo que brilla es oro.
Escrito el 19 de Mayo de 2013.
Nota al lector: este
texto debió publicarse el 1 de enero de 2015, por problemas
relacionados con la fecha se publicó un día antes.
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